Posts Tagged ‘Buenafuente’

Buenafuente o la risa que despierta conciencias

29/06/2011

Una vez más el programa de humor de Buenafuente nos sacude los cimientos del pensamiento aprendido-heredado-impuesto-controlado y consigue que nos demos cuenta de que un cambio es posible.Gracias Andreu.

Dos nombres: Arcadi Oliveres y Álex Rovira.

Una frase: “La cuestión no es  qué futuro dejaremos a nuestros hijos sino qué hijos dejaremos a nuestro futuro”. Sobran palabras.

Una explicación de Oliveres: “Si ahora llegara un extraterrestre y nos dijera que iba a matar a 80.000 personas de hambre cada día y destruir todos los recursos del planeta no lo querríamos… pues eso es lo que está haciendo el Capitalismo”. Sobran todas las palabras del mundo.

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Buenafuente y olé

27/04/2011

Un día decidí abrir este blog para que funcionase a modo de diario de ciertas cosas que me conmueven, me cabrean, me alegran y me afectan en general. Quise empezar a dejar constancia a mi yo del futuro porque soy un desastre y olvido con facilidad; además está la ventaja de abrir este diario en cualquier parte del mundo con conexión a internet. Otro tema son las redes sociales, ese territorio por donde campan algunos (que no todos, por suerte) kamikazes llenos de anónima imbecilidad. Me niego a formar parte de Facebook hasta el hipotético día que se demuestre que tiene más ventajas que inconvenientes para nuestra sociedad (Algún día hablaré de las revueltas digitales árabes). Nunca he utilizado el Messenger, ya en vías de extinción. Al Tuenti llegué tarde por edad. No me gustan estas tecnologías tan asépticas como rápidas. Twitter me parece el cénit de la mala educación, el símbolo de los nuevos tiempos, de jóvenes monosilábicos y pensamiento minimalista, sin eñes, sin mayúsculas, sin tildes… Y sin embargo un mal día me decidí, espoleado por un amigo informático, a crear una cuenta en esta red de microblogging con una única intención: hacerle llegar a Buenafuente mi completa admiración por su trabajo. Mi aventura en este hervidero de autistas arrancó el mismo día que el genial showman entrevistó a González-Sinde, el resto de la historia ya la conocéis.
Bueno, he contado todo esto para que entendáis que estoy totalmente de acuerdo con el manifiesto colgado por Buenafuente en su blog y que podési leer pinchando aquí.
Olé tu forma de ser, Buenafuente.

Gracias

08/04/2011

Los hombros pesados, de vuelta a casa en el mismo tren cada día, miradas cansadas, desconfiadas, temerosas, olor a aliento y tabaco, y uno va pensando que no es muy diferente de la oficina, donde los jefes compiten por alcanzar la nota más alta en sus reproches y en sus bailes con las colas desplegadas y “tienes tanto que aprender, pequeña escoria del rincón” y Javier con las mismas estúpidas anécdotas cada día y el perfume no apto para asmáticos de Marietta, que se adivina tres manzanas antes de que su sombra se alargue sobre la recepción. Y la recepcionista, ávida zorra huérfana de gallineros, y los pasillos fatigados de fantasmas que ni siquiera recogen el eco de un hola esperanzado. Y el dolor en mi cara que no quiere olvidar la sonrisa. Y la evasión imposible. Porque en cada uno de mis días hay un terremoto amenazando los escombros que atesoran los hijos del sol naciente, hay un enfermo de SIDA que asesina a once niños en Brasil, hay un periodista asturiano atrapado en las fauces sanguinolentas de Gadafi, hay varios cadáveres tomando el sol en las playas de Lampedusa, y Berlusconis y Gbagbos y eurodiputados somnolientos en primera clase y sangre, mucha sangre. Hastío. Desesperanza. Desasosiego. Desaliento. Desilusión. Desubicado, completamente. Y el tren llega y pasos pesados me llevan a casa bajo un cielo carente de estrellas. Nadie me espera. El sofá me abraza y cuando estoy a punto de enrolarme en un ejército de sombras eternas -siempre al acecho de los que desfallecen- enciendo la tele, Berto grita como anunciando el combate de boxeo del siglo y aparece Buenafuente para decirme, una vez más, que en la risa está la salvación. Mi cara se relaja, sonrío sin esfuerzo. Vuelvo a creer en el ser humano. Mañana será otro día.

16/11/2010

Urmeneta, hombre tras la sombra de Kukutxumusu, y Punset se han unido para crear una camiseta cuyo lema reza: “Ninguna de tus neuronas sabe quién eres… ni le importa” y cuyos beneficios se destinarán a la Fundación Redes para la Ciencia. Esta frase maravillosa, que he conocido hoy a través del blog de Buenafuente, lleva todo el mes de noviembre fastidiándome la existencia con carácter retroactivo. Me explico. ¿Conocen esa sensación de dejadez en que uno intenta hacer menos que nada porque piensa que no hay un sentido para hacerlo? Vamos, que da igual que escriba sobre la liberación de Aung San Suu Kyi, sobre la epidemia de cólera en Haití (a perro flaco… apalean los países capitalistas) o sobre las Pastillas contra el Dolor Ajeno, que no encuentro una razón ni un posible destinatario (aunque sea yo mismo, que al final es para quien escribo, por mantenerme mentalmente higienizado). Vamos, que da igual todo cuando caminas sobre una sensación de mundo en descomposición en el que no puedes evitar morir dentro de un minuto. Y ahora, seguro que entendéis mucho menos si os digo que soy inmensamente feliz. Tengo que hacer algo, lo que sea, porque sé que el arte nos hará libres. De momento me voy corriendo a encargar una camiseta, aunque a mi neurona no le importe.

Buenafuente, Rubianes y la España que te helará el corazón

04/06/2010

El Tribunal Supremo acaba de ratificar la sentencia que condena a Pepe Rubianes por un delito contra el derecho al honor del alcalde de Salamanca, Julián Lanzarote, al que el actor calificó de “desgraciado” e “idiota” y al que deseó que se ahogara “en su propia mierda”. Hasta aquí, un caso normal de insulto público, posterior denuncia y ratificación de sentencia, el problema es que ésta llega casi año y medio después del fallecimiento de Rubianes y después de que Lanzarote retirara la denuncia. Este país es cada vez más absurdo y su justicia (noten que la escribo con minúscula) infinitamente ridícula. Y nadie podría explicarlo mejor que Andreu Buenafuente, quien en uno de sus últimos programas y tras enterarse de la sentencia, expresó su desconcierto ante una justicia (noten de nuevo la minúscula) reticente a investigar el pasado, pero que una vez que lo hace decide empezar por los humoristas en vez de por los dictadores. Amén. Gracias Andreu por estar a la altura.

Os dejo un vídeo sobre la admiración de Buenafuente a su amigo Rubianes. Yo quiero que me quieran así.


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