Fairphone. ¿Es posible un smartphone de Comercio Justo?

27/10/2013

Uno se cansa de vivir en la insensibilidad circundante. Esto puede sonar dramático, pero, ¿de verdad no te importa que esa camiseta de Zara, de El Corte Inglés o de cualquier otra marca por el estilo que llevas puesta esté manchada con la sangre de inocentes que viven anclados en la miseria del tercer mundo? ¿Puedes mirar hacia otro lado sabiendo que ese teléfono móvil de última generación en el que recibes tus Whatsapp funciona gracias al coltán extraído por famélicos niños africanos ? Si la respuesta es sí, da igual lo que yo te diga, si es que no, déjame que te explique que para los pesimistas esperanzados siempre hay una luz… con sus sombras…

Resulta que en el campo de la telefonía móvil inteligente, uno de los más vetados, si no el que más, para el desarrollo de una economía basada en el respeto de los derechos humanos, acaba de surgir una iniciativa que nos debería permitir depositar alguna esperanza en nuestra especie. Una empresa holandesa ha fabricado un dispositivo llamado Fairphone (que viene a ser “teléfono justo”), cuyos componentes han visto la luz intentando adaptarse lo máximo posible a estándares éticos y ecológicos. Para ello, han utilizado materias “libres de conflicto”, es decir, coltán y otros minerales pero cuya extracción no ayuda a financiar a ningún grupo armado, como ocurre en el Congo, por ejemplo, y respetando las condiciones de los mineros de la zona. Los aparatos están fabricados en China, pero desde Fairphone aseguran estar desarrollando un fondo de ayuda social destinado a los trabajadores de la compañía que se encarga de la fabricación y el ensamblaje (llamada A’Hong), que podrán decidir en qué se gasta el dinero de dicho fondo.

Si aceptamos que todo está un poco cogido por los pelos porque, como la propia empresa ha recalcado desde un principio, un móvil totalmente limpio, en las condiciones actuales del feroz mercado capitalista en el que nos hallamos inmersos (y esto lo digo yo), es imposible, sólo podemos llegar a una conclusión: este proyecto puede ser un importante primer paso hacia una concienciación en torno a cómo influyen nuestros hábitos en la vida de terceras personas sin derecho a elegir. Es decir, si Fairphone demuestra que un producto de consumo que se ha convertido en “imprescindible” puede ser fabricado de forma sostenible sin dejar de generar dinero, puede que esto influya en las políticas de las empresas, que son conscientes de que el consumidor está cada vez más concienciado sobre las “causas perdidas”.

Disculpen mi inocente forma de pensar porque, para qué nos vamos a engañar. Sí es posible fabricar todo tipo de artículos de forma justa, pero los beneficios se reducirían drásticamente, y ¿alguien cree de verdad que cualquier empresa, cuyo objetivo número uno es aumentar sus ganacias, va a a renunciar a una montaña de dinero por salvar la vida de un pobre diablo que vive a 10.000 kilómetros y cuya muerte en nada desequilibraría la balanza de este mundo irracional? Yo, desde luego, no.

Sólo me queda decir que de lo malo, lo menos malo, por eso, si no puedes vivir sin estar hiperconectado a través de un smartphone, cómprate un Fairphone. Es un primer paso… supongo.

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La frontera

10/10/2013

Miró hacia atrás por última vez y dio un paso que resonó como un mazazo en oídos infantiles. Cruzó la frontera y no se resistió a sus lágrimas, que repicaban en el suelo componiendo un réquiem de añoranza por un mundo antiguo y virgen, por una tierra salvaje, dominada por fantasmas y sueños. Supo que nada sería lo mismo, que comenzaba una era de risas corteses y ademanes dirigidos, de mentiras tornadas en aceptación social. La muerte de la luz pura llamaba a su puerta, instalando un rictus de preocupación insana en su boca. Avanzó por un oscuro pasillo, miró atrás de nuevo, pero allí ya no había nadie desde hacía 200 millones de años.

Cuatro horas más tarde, de retorno al umbral, él volvía a sonreír. En su primer día, la seño María, ¡qué guapa!, le había enseñado una canción.

El oficio de escritor

03/09/2013

Quién no ha oído hablar de la magia de la escritura, del abismo del folio en blanco, del alimento espiritual que el escritor se procura a sí mismo, y de una larga serie de preceptos que intentan nutrir la romántica idea del arte por el arte?

Que si yo escribo para mí mismo, que si no me influyen las críticas, que si no quiero ganar dinero con la pureza de mis letras, que si no me importa acabar sólo, loco y despreciado, bla, bla, bla… Mentiras, mentiras, gordas mentiras, proclamo! (me encanta dramatizar).

Un escritor sin ego está tan condenado al fracaso como aquel carente de talento. Tienes que quererte, creerte (como dijo Gabo) mejor que Cervantes y sentarte a contar una historia, un simple montón de palabras bien hilvanadas, cuya consideración de arte necesita de un interlocutor que acaba convirtiéndose en juez supremo.

Y tú, escribes para ser un poeta maldito o para conectar con la gente? Eso sí que es magia, eso sí que es alimento para el espíritu.

Hoy

25/08/2013

Con el anular bien enhiesto taparé el sol de plástico que intenta cegarnos (y lo consigue).

Enseñaré mi culo flácidamente humano a los gurús de la publicidad que deciden lo que como, lo que veo, lo que engullo y vomito con dulce regusto para mi boca ávida de metadona.

Mis sexys dientes amarillos serán bandera de un hálito ahuyentador de falsos profetas de la amistad.

Lloraré de pura felicidad cuando el crepuscular espejo del futuro me muestre un yo socialmente loco, solo, aullador, eyaculando sobre el suelo moribundo.

Y preñada la tierra de mí, dejaré mi cuerpo caer sobre un puñal venenoso, puerta misteriosa hacia el viento cuántico donde me espera la cura para todos mis miedos.

Gritad, necios, gritad para ahogar mi risa desencajada, gritad para no oír la propia inmundicia con que cada día os vestís, gritad, cabrones sin escrúpulos que transitáis por un coto vedado de caza. Gritad en vano, pues hemos decidido que la vida empieza hoy y no hay tiempo para escucharos.

Gritad… pero no mitigaréis la pena que me causáis.

España

18/10/2012

Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?

De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.

Nuestra famosa inmemorial pobreza,
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.

A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde sí que importa un mal gobierno.

Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
puede y debe salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.

Quiero creer que no hay tales demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia.
son hombres quienes han vendido al hombre,
los que le han convertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.

Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia.

Al lector despistado le digo que esta sextina no es mía (más quisiera yo!) ni se escribió después del último Consejo de ministros del Gobierno de Rajoy. Este poema, titulado Apología y petición, lo vomitó Jaime Gil de Biedma a comienzos de la década de los 60 y demuestra dos cosas: que el Arte con mayúsculas es tan actual como imperecedero y que España es una eterna y triste autoparodia de sí misma en manos de buitres y políticos, valga la redundancia.


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