Archive for the ‘Uncategorized’ Category

Semana Santa

17/04/2014

Nos atrevemos a llamar a los animales seres irracionales nosotros, que nos peleamos por destrozar el hombro portando la pesada imagen de unos personajes tantas veces infantilmente policromados a los que llamamos santos y cuyas vidas están salidas de la mente alucinada de unos escritores culpables de fabular. Nosotros, que fiamos nuestras angustias y esperanzas a unos tipos oscuros bajo cuyas sotanas se esconde el cuchillo que hiende la carne infantil, en cuyas bocas fermenta la bilis antinatura, en cuya sien palpita el amargo sabor de la lascivia. Nosotros, que invocamos a Dios temerosos de la Ciencia, que financiamos a la Iglesia mientras privatizamos la Sanidad, que suplicamos al galeno cuando el Altísimo no obra el milagro. Nosotros, que susurramos pasajes de la Biblia antes de entrar en combate contra nuestros vecinos, contra nuestros hermanos.

La religión no debió salir nunca de la cueva en la que nació, no debió extenderse más allá de aquella relación individual con la noche estrellada, de aquella duda interior que impulsa nuestro avance, nunca se debió pasar de la magia al adoctrinamiento. Pero ahora que los medios de comunicación dedican cientos de páginas, miles de bits, millones de impulsos eléctricos a ilustrar a los ciudadanos de este país aconfesional sobre las bondades culturales de la Semana Santa, ya es tarde. Muy tarde. Estamos tan avanzados como alejados de la pureza animal, por eso mi mayor anhelo es terminar mis días en el seno de una montaña, lejos del ruido de cálices y de aromas a incienso, imprimiendo mis manos en la roca, esperando ansioso la llegada de la noche para salir y, alzando la vista, conversar con aquello que sea que mi mente proyecte.

Mecagon la razón basada en la fe, apostillo.

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Animales nosotros, animales ellos que nos gobiernan

19/03/2014

Cada vez que veo cualquier oficina del mundo, incluidas algunas por las que he pasado, a mi mente siempre viene la misma imagen: un pasillo kilométrico donde miles de gallinas, colocadas en diferentes pisos, picotean grano adulterado sacando sus cabezas a través de una reja, a la espera de que un huevo salga de sus culos y ruede hasta un nido fabricado con billetes de colores.

La oficina

La oficina

Se suponía que las condiciones de trabajo en ambos casos, aunque similares, eran mucho más soportables para nuestras amigas emplumadas, dada su supuesta menor capacidad intelectual (algo que siempre he dudado mucho, más a medida que he ido conociendo a algunas personas), es decir, como puede que sean medio tontas no parece que sufran demasiado. Pues resulta que no, que el problema está en que el común de los mortales no las entendemos, pero siempre hay excepciones, como la de Ian Duncan, un escocés que ostenta el cargo de presidente emérito de bienestar animal (ya sé que suena surrealista…) en la Universidad de Guelph, en Canadá, y que tras años de estudios asegura entender a los animales hasta el punto de comprender sus necesidades y apoyar su causa.

Las gallinas no son tan tontas como creíamos

Las gallinas no son tan tontas como creíamos

Y no es broma, leo en el Daily Mail -ya sí, tabloide, pero, ¿de verdad creéis que existe una prensa seria que se dedica a contar la verdad?- que de esta relación han surgido hitos como el cambio en las normas que regulan las condiciones de gallinas y cerdos en  las granjas de explotación intensiva. Duncan quiere cambiar la imagen que tenemos de otras especies respecto a las que nos creemos superiores y asegura que tras hablar con ellas mediante sus métodos científicos ha descubierto que no son tontas ni se dejan guiar únicamente por sus instintos, sino que “tienen una vida mucho más rica de lo que pensamos, pueden recordar el pasado y pensar en el futuro”. Según asegura el rotativo, que se hace eco de la noticia que aparece en el Belfast Telegraph, quien cita al The Sunday Times… (al final quién ha dicho qué y dónde?) Duncan va a exponer sus teorías en Washington próximamente. Posteriormente viajará a España para ofrecer una conferencia en la sede de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), para explicar a los patronos que los trabajadores, aunque olviden rápidamente un pasado en el que sus padres y abuelos lucharon por unas condiciones dignas, y vean desdibujado un futuro en el que cada vez creen  menos, tienen sentimientos y no son tan tontos como su indolencia muestra.

La reforma laboral

La reforma laboral

Bienvenido señor Duncan!

Página en blanco

17/12/2013

No puedo más, a este paso me voy a morir de hambre, así que he decidido darme de baja de mi servicio de Internet

Nunca he sido lo que se dice un escritor prolífico -ni mucho menos llego a la productividad de la que alardeaba Stephen King en una entrevista publicada el pasado domingo por la revista dominical de El País, que recomiendo-, pero hubo una época en que mis escritos me alimentaron, y no me refiero al alma, sino a irme a la cama con una sopa caliente en el estómago, porque, incluso con el pecho henchido de poesía y emoción, uno, si no come, se puede morir de inanición.

Yo iba entregando mis creaciones a mi editor y éste iba financiando mis caprichos de anacoreta capitalista. Cumplía, casi siempre, los plazos de entrega y cuando no lo hacía era a causa de la especial opacidad que la página blanca me había mostrado los días anteriores. ¿Qué escultor de negro sobre blanco no ha conocido alguna vez la tiranía del folio desierto? Se trata de una lucha de la que, si no desesperas, sales generalmente triunfante, sin entrar a valorar la calidad del resultado.

El problema ahora es que cuando me concentro en lanzar una llamada a las Musas y éstas -tan distraídas ellas siempre- tardan en contestar, mis ojos, que antes se ufanaban en traspasar la blanqueada celulosa, se van, ahora que sobrevuelan un mundo de píxeles e impulsos eléctricos, hacia un simbolito presidido por una “G”, con la estúpida idea de que el buscador Google nos va a dar -a mis cansados ojos y a mí- una brillante idea para que la desarrollemos. Falso!, no caigáis en la tentación, porque acabaréis, como yo, consultando el precio de los artilugios más inverosímiles o, mucho peor, mirando ofertas increíbles de páginas de autoedición.

Aprecio a mi agente literario de toda la vida, así que, adiós Internet, hola vieja Olivetti!

P.D.: Seguiré nutriendo este blog desde el papel, tan blanco, tan puro él.

16 horas, 22 minutos y 5 segundos

13/12/2013

Empleo 16 horas, 22 minutos y 5 segundos al día en hallar el momento exacto de mi muerte,

no la que vendrá, definitiva y azul,

sino la que me ha asaltado en una calle de farolas cansadas para robarme mi brújula estropeada.

Nunca me dijo dónde estaba el norte, pero me daba seguridad,

en el aparente caos de su girar, la aguja me marcaba los miles de caminos de sal y horizontes.

Empleo 16 horas, 22 minutos y 5 segundos al día en buscar la grieta que una vez me devolvió,

con su garganta metálica y húmeda,

el eco de un pecho desvaneciéndose en una fosa abisal, negritud inabarcable, fin.

La fuerza de mi paso, el calor de mi aliento, el impulso hacia el abismo de luz, todo se ha ido,

y yo empleo 16 horas, 22 minutos y 5 segundos cada día en conocer el instante fatídico en que desaprendí a vivir.

Basura

13/11/2013

Esto no es un artículo, es un sincero agradecimiento a Ana Botella por ofrecernos la mejor de las metáforas imaginables de lo que el PP está haciendo con este país. A pesar de la sobreabundancia de estímulos visuales a la que estamos sometidos cada día, una imagen sigue valiendo más que mil palabras, y esas calles de Madrid infestadas de desperdicios, que también las alimañas que llenan el Congreso tienen que sortear diariamente, cumplen a la inversa la misma función que, por ejemplo, un retablo religioso. Si éste ilustraba a los pobres mortales que no sabían leer sobre la grandeza de Dios y del correspondiente mecenas de la obra, las actuales aceras madrileñas descubren al despistado ciudadano lo que realmente está ocurriendo en esta cada vez más reseca piel de toro, y se convierten en la perfecta ilustración de las políticas del Gobierno de Rajoy. Y no sólo lo digo yo, que ya hasta la UE se cansa de tanta rubbish.

P.D.: Los madrileños me dirán que las metáforas no huelen, y con razón.


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