Gracias

Los hombros pesados, de vuelta a casa en el mismo tren cada día, miradas cansadas, desconfiadas, temerosas, olor a aliento y tabaco, y uno va pensando que no es muy diferente de la oficina, donde los jefes compiten por alcanzar la nota más alta en sus reproches y en sus bailes con las colas desplegadas y “tienes tanto que aprender, pequeña escoria del rincón” y Javier con las mismas estúpidas anécdotas cada día y el perfume no apto para asmáticos de Marietta, que se adivina tres manzanas antes de que su sombra se alargue sobre la recepción. Y la recepcionista, ávida zorra huérfana de gallineros, y los pasillos fatigados de fantasmas que ni siquiera recogen el eco de un hola esperanzado. Y el dolor en mi cara que no quiere olvidar la sonrisa. Y la evasión imposible. Porque en cada uno de mis días hay un terremoto amenazando los escombros que atesoran los hijos del sol naciente, hay un enfermo de SIDA que asesina a once niños en Brasil, hay un periodista asturiano atrapado en las fauces sanguinolentas de Gadafi, hay varios cadáveres tomando el sol en las playas de Lampedusa, y Berlusconis y Gbagbos y eurodiputados somnolientos en primera clase y sangre, mucha sangre. Hastío. Desesperanza. Desasosiego. Desaliento. Desilusión. Desubicado, completamente. Y el tren llega y pasos pesados me llevan a casa bajo un cielo carente de estrellas. Nadie me espera. El sofá me abraza y cuando estoy a punto de enrolarme en un ejército de sombras eternas -siempre al acecho de los que desfallecen- enciendo la tele, Berto grita como anunciando el combate de boxeo del siglo y aparece Buenafuente para decirme, una vez más, que en la risa está la salvación. Mi cara se relaja, sonrío sin esfuerzo. Vuelvo a creer en el ser humano. Mañana será otro día.

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Una respuesta to “Gracias”

  1. Pin Quintana Mieres Says:

    siempre habrá un mañana que nos reoriente,
    nos deje solo ver la luz,
    aunque sea por un instante que aprenderemos a hacer eterno,
    y después…
    tal vez desaparezcan de nuestra memoria aquellos otros mañanas
    que nos amargaron nuestro pasado
    y repetiremos
    gracias…

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