Recordatorio a pie de página

La estela que queda en tu retina del paso no necesariamente rápido de una gaviota, es irrisoriamente más largo que el segundo en que la muerte te visita. La gaviota toma la dirección del mar, pero tu carne viva ya no volverá a ser bañada por la húmeda sal. No intentes llorar porque te será imposible decantarte por un motivo. Siempre puedes reír estúpidamente, como has vivido, hombre triste.

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