El mismo derecho a morir

Nos sigue preocupando la muerte a pesar de no haber olido nunca las plumas de una paloma coja quemadas por un cóctel molotov que sobrevuela la Franja de Gaza. Seguimos pensando que sería una pena morirse aunque nunca hayamos perdido de vista nuestros pies a causa de nuestros vientres hinchados. Creemos que no es justo que hoy sea el día señalado para nuestro adiós definitivo porque intuimos que no se pueden comparar nuestras ricas vidas llenas de proyectos con los números tristes y estadísticos que arrojan seres de parpados caídos y ausencia de agendas. Pensamos, creemos, intuímos que nuestra vida es mucho más valiosa porque así podremos apadrinar-adoptar-alimentar-financiar-ignorar-pisar-matar-explotar-quemar-exprimir-confiar-tolerar-querer-odiar-provocar-acercar-alejar-permitir a todos esos seres de segunda categoría que alberguen la esperanza de vivir un día más. No somos más que dioses ridículos.

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