Vudú en Haití

Vudú según la RAE: Cuerpo de creencias y prácticas religiosas que incluyen fetichismo, culto a las serpientes, sacrificios rituales y empleo del trance como medio de comunicación con sus deidades, procedente de África y corriente entre los negros de las Indias Occidentales y sur de los Estados Unidos de América.

En esta insuficiente definición, como casi todas las recogidas por el Diccionario de la Real Academia, por su escasa cercanía con el mundo real que necesariamente subyace en cada acto humano, no se menciona la relación del vudú con los muertos y con la consecuencia inmediata de estos rituales, los zombis. Para nosotros, y supongo que debido a la maquinaria hollywoodiense, los zombis son muertos que han regresado de ese lado oscuro con olor a humedad de sótano y que tanto nos aterra, para devorar nuestros cerebros y aterrorizarnos con el desgajamiento de sus pútridos miembros; en cambio, los millones de seguidores de estas creencias religiosas procedentes de África, saben que el vudú no era utilizado para arrancar del Más Allá a seres sin vida, sino para convertir a personas de nuestra misma dimensión en esclavos. Los Bakor o Houngan, que nosotros englobaríamos, incurriendo en una burda simplificación, dentro del término hechicero, se valían de ciertas sustancias para provocar en el sujeto víctima de su brujería, un estado que imita durante varios días al de la muerte; pasado un tiempo, que incluía la despedida y el entierro del “cadáver”, el brujo recuperaba el cuerpo del falsamente muerto y tras administrarle un nuevo preparado de carácter alucinógeno conseguía someterlo a su voluntad. El zombi era utilizado en muchas La mirada de Haití.ocasiones con fines lucrativos, ya que muchos de ellos acababan trabajando en plantaciones para sus amos. Aún en la actualidad estas creencias siguen muy arraigadas, lo que provoca que muchas veces, los familiares, para evitar que los muertos sean convertidos en esclavos, les cortan la cabeza o les inyectan agua salada.

Durante los últimos cuatro días, los informativos de todo el mundo han abierto con las imágenes de miles de zombis corriendo, con sus miradas de ultratumba y sus máscaras de sangre y polvo, por las calles de Puerto Príncipe, la capital de Haití. Parece como si los hechiceros se hubieran hecho con el poder del país y hubieran convertido a todos en esclavos con rituales de tierra y degüello. Pero no, resulta que esas personas que sortean cadáveres en busca de alguna ropa familiar están vivos, el corazón les late desde que nacieron, la diferencia es que desde ese mismo momento han sido esclavos de la pobreza y de los brujos del primer mundo, por eso ahora, después de darse cuenta de la abrupta realidad, saben que no hace falta cortar la cabeza a sus muertos ni inyectarles ningún líquido salino y han decidido enterrarlos en fosas comunes, por si todos juntos, en el Más Allá, pudieran despertarse y, por una vez en la vida -o en la muerte-, ser felices.

No dejo de recordaros que podéis hacer mucho pinchando aquí.

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