Archive for 31 diciembre 2009

Feliz 2010

31/12/2009

Hoy es día de resúmenes, de sumarios de miserias, de propósitos firmes hasta la próxima recaída; es tiempo de cuchillos menos profundos, de miradas no tan soslayadas. Llega la hora, como cada año, en que la hora llega y comenzamos un nuevo curso como lo dimos por finalizado, atragantados por unas pepitas más grandes y menos digeribles que las propias uvas.

Tengo el propósito no de enmendar mis pasos, sino de sumar huellas a las suelas de mi viaje, de sumar amaneceres sorprendidos y lecturas, sonrisas, risas y carcajadas. Tengo el propósito de no tener propósitos más allá de la extensión que abarca mi brazo. Me dejaré guiar por una luciérnaga trasnochada y torpe, peregrina de todos los cuentos nocturnos y de todas las horas perdidas, halladas y vueltas a perder y a encontar en una sucesión infinita, dichosa. Mis ojos, testigos; mis manos, culpables de búsqueda de nuevos tactos en el tacto diario; mi lengua, delatora, imán de envidias y desdenes. Mi corazón, pulso de la tierra, crepitación de la lluvia.

Comienza la búsqueda que es fruto en sí misma.

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El sexo de los españoles

30/12/2009

Cada vez que veo una encuesta publicada en los medios de comunicación, pienso en lo poco que tiene que hacer el género humano, sobre todo porque, en la mayoría de los casos, el 85% del 90% de los que han respondido “sí”, están mintiendo, así como el 90% del 10% que ha respondido “no”, igualmente miente. Y no digamos si el tema en cuestión afecta a nuestra sexualidad. El Ministerio de Sanidad y Política Social, acaba de llevar a cabo la primera Encuesta nacional sobre salud sexual; de ésta se desprenden dos datos principales: uno, que la mayoría de españoles está más que satisfecha con sus relaciones sexuales y otra, que yo deduzco, que la mayoría de los españoles miente, y si no, por qué hay tanta gente amargada en los semáforos, en las ventanillas de la administración o a tu lado en la parada del autobús?

Considero, sin duda, que el sexo está sobrevalorado, en cuanto a rangos de placer en nuestras vidas, pero tengo que reconocer que es uno de los ejercicios más liberadores que hay, así que muy grande tiene que ser la carga que soporta esa gente que anda cabreada por la vida para que, estando satisfechos con sus sudores más secretos, les cueste más sonreír que a un político ser sincero.

Hay gente que se empeña en montar toda una teoría sociológica a partir de una encuesta a un número ínfimo de personas y éste me parece uno de los  ejercicios más inútiles, aunque esto habría que medirlo en la sonrisa de los teóricos; sospecho que éstos no deben ser la alegría de la huerta, así que, desde mi humildad de persona no encuestada, me permito darles un consejo: menos encuestas y más sexo!

Abracen a sus hijos

28/12/2009

“Abracen a sus hijos, apriétenlos contra su pecho. Es importante que se sientan protegidos”. Este es el mensaje que, desde el centro de salud mental de Gaza, lanzaba la radio en plenos bombardeos efectuados por las tropas israelíes, durante la incursión de hace un año en la franja. Me entero de esta situación esperpéntica que se vive a apenas 3.500 kilómetros de nuetras seguras ciudades, gracias a un estupendo artículo aparecido en El País, en el que Ana Carbajosa narra cómo los cabeza de familia palestinos han perdido la autoridad ante sus hijos por no ser capaces de protegerlos de las bombas, la metralla o el hambre que actualmente padecen. Estos padres desubicados, como ídolos de barro caídos, intentan recuperar el respeto perdido a través de la violencia, convirtiéndose en ejemplos de odio engendrador de odio, en pescadillas que buscan su cola para hacer la mayor sangre posible. Me parece increíble la metáfora encerrada en un abrazo capaz de acabar con gran parte de la ansiedad futura de un pueblo pisoteado bajo uno de tantos “Holocaustos” actuales, llevado a cabo bajo la mirada y la asquerosa connivencia de las grandes potencias; esos países en los que sus niños no necesitan abrazos porque están demasiado ocupados para pararse en  gestos azucarados, mientras dirigen sus tropas virtuales a sembrar la destrucción por todo el mundo contenido en una pantalla de plasma de 42 pulgadas. A riesgo de que los fabricantes de consolas envíen a algún sicario a matarme, me gustaría pedirles que estos próximos Reyes que se avecinan, no se les ocurra regalar ni la Xbox, ni la Playstation, ni la Wii, ni cualquier otra a sus hijos. Regálenles un abrazo y una explicación de la situación real que vive este mundo con olor a podrido, unida a la promesa sincera de que lucharán por la Paz.

El trono de Alonso y la dignidad de Schumacher

27/12/2009

“Muere joven y deja un bonito cadáver”, es una de las máximas de los aspirantes a leyenda, ese puñado de elegidos que acaban entrando en el Olimpo de la inmortalidad para ser narrados de abuelos a nietos a través de los siglos. El recientemente fallecido Michael Jackson es uno de los últimos ejemplos de carrera truncada por una muerte prematura, capaz de borrar de un plumazo cualquier mácula de sospechosa mortalidad y convertir al desaparecido en parte del firmamento eterno; este genio loco se acaba de unir a una lista de lujo en la que están James Dean, Elvis Prestley o Marilyn Monroe. Pero bueno, el señor Jackson será protagonista de este blog otro día, hoy he venido a hablarles de otro Michael, un hombre que igualmente buscaba la perfección en su trabajo y que igualmente la rozó -porque posiblemente no exista- en varias ocasiones, un hombre que sabía encontrar la frialdad necesaria para ser calculadoramente resolutivo, pero al que no le faltaba pasión a pesar de su ascendencia germánica. Un hombre cuyo apellido fue sinónimo de velocidad durante una década… Ya habrán adivinado que les hablo de Michael Schumacher, el siete veces campeón del mundo de Fórmula Uno, dominador absoluto del asfalto hasta la llegada de otro genio más obsesionado aún con la perfección, Fernando Alonso.

El alemán, a pesar de sus sombras en algunos momentos dudosos de competición, fue símbolo de elegancia sobre la pista y lo fue, sobre todo, en el momento de su retirada, convirtiéndose en uno de esos casi inexistentes casos en que una leyenda sale por la puerta grande y no en una caja de pino; su elegante adiós, luchando hasta el final por un título y con todos los récords posibles en el bolsillo sirvió para convencer a los pocos amantes del motor que se resistían a reconocer su grandeza. Se convirtió en ejemplo de dignidad para cualquier deportista. Por eso, a pesar de que soy consciente de que detrás de toda esta operación puede haber una genial estrategia de marketing para reactivar el moribundo circo del señor Ecclestone, me produce tristeza la posibilidad de que Michael Shumacher vuelva  y acabe arrastrándose por las pistas, haciendo que olvidemos el buen sabor de boca dejado por su primera despedida. Mucha gente opina que no tiene nada que perder pues ya lo ha ganado todo; yo, en cambio soy de la opinión de que este año, con su regreso de la mano de Mercedes y Ross Brawn, será el que tenga más que perder, pues la dignidad de una leyenda está al alcance de muy pocos. Además, Schumacher parece no darse cuenta de que tendrá que luchar contra el apetito de triunfos más voraz de la actual parrilla: se llama Fernando Alonso y se acerca a toda velocidad a bordo de un Ferrari para recuperar su trono. Ambos ya se conocen, puede ser un bonito espectáculo… o no.

Navidad

24/12/2009

Como un ocaso de siglos, entreabro mis ojos cansados y sólo acierto a ver una hoguera que grita mientras arrasa cenizas sobre cenizas y más cenizas de carbón. Las piernas tiemblan por el peso, por el rumbo desconocido, por una estrella que fue muerte y pecho ahogado de maravillosos años adolescentes. Miro atrás con miedo a descubrir una rueda y su serpiente, pero mejor hallar dolor consciente que vacío. Y entreverados de lágrimas y placentas, se desgranan ante mí ángeles de alas aceradas que juegan con esfuerzo distraído en el patio de niños atados por cadenas. Quiero arrancar los ojos al espejo que me escruta, siento vergüenza cuando me mira, comparto vergüenza cuando fijo mis ojos en su mal. Roto, mil trozos de perfecto orden en el caos, y se acabó, toca sonreír porque el futuro por fin huele a novedad. Toca sonreír porque la luz es justo la necesaria. Toca sonreír con cualquier pretexto, la disculpa hoy es la Navidad. Muchos besos y sonrisas.


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