Papa-moscas

25/01/2012

Los detalles, los detalles son la clave…

En el planeta del que vengo los pequeños detalles no son importantes. Siglos de dudosa evolución han tejido una complicada y perfecta red telepática entre todos nosotros que está regida por una rígida lógica espacio-temporal, que no deja ningún lugar a la sorpresa. Si yo quiero un  vaso de Relchumek-37x (nuestra bebida preferida) sólo tengo que mirar a la persona que está a mi lado y éste intentará, en la medida de sus posibilidades, satisfacer mi sed. Así funciona todo: una red de cerebros interconectados, conscientes de que si el vecino está bien, ellos están bien. A priori podría parecer la sociedad perfecta, pero nada más lejos, pues una sociedad sin capacidad de asombro acaba perdiendo la sonrisa y se convierte en un río triste como una eterna migración de ñus.

No acabé en la Tierra escapando de la monotonía -pues mi cerebro no conocía otra forma de vida- sino por pura casualidad cósmica y -todo hay que decirlo- por una avería en el motor de mi nueva nave, que aún no he terminado de pagar. Una vez aquí, todos mis esfuerzos se centraron en hallar una vía de integración. No fue fácil.

Perdida toda esperanza, me dediqué a navegar con esa prehistórica herramienta que en la mayoría de los casos utilizáis de manera tan improductiva, llamada internet. Pasaron días, meses, sin que hallara el más mínimo indicio de cómo podría acercarme a vuestra red de relaciones, pues la ausencia de capacidades telepáticas entre vosotros me convertía en una impávida gota de aceite en un mar frío y extraño. Solo, me sentía muy solo… hasta que se cruzó en mi camino Papa-moscas, o como yo le llamo “el blog que salvó mi vida social”.

Ya no quiero volver a mi aburrido planeta. Gracias a Papa-moscas descubrí que el secreto de la vida es la sonrisa y ésta nace de los detalles. La huraña mirada de mi vecino fue suavizada gracias a un babo personalizado que le regalé. Mi trepa compañera de trabajo comenzó a no intentar pisarme después de que me presentara en la oficina con unas cupcakes de plátano y chocolate , una de las recetas recomendadas por el blog. Incluso mi actual novia (nunca pensé que alguien pudiera fijarse en mí sin utilizar la telepatía!) acabó ganándome después de regalarme un broche personalizado que nunca apeo y que reza “Fly me to the moon”, si ella supiera… Por cierto, ya me ha hablado de boda, en mi galaxia no hay nada parecido y mis amigos terrestres me dicen que estoy loco. En fin, estoy intentando entenderlo sólo un poco, por el momento lo único que parece claro (ella lo tiene claro) es el ramo de novia que nos acompañará.

Desconozco quién hace este blog, sólo sé que está hecho con amor, amor de verdad, el que nace de los pequeños detalles, el que puede salvar tu vida social.

Estoy feliz, como diríamos en mi planeta: ruandalameltic!!!!

Alquitrán de los días

20/01/2012

Es una neurona licuada -meteoro viscoso- la que cae sobre mi pie, falda de la montaña infinita que soy y que mira desde su cumbre coronada de nieves y siglos de segundero. Oteo en busca de plumajes libres y nieblas vírgenes para acabar viendo palpitación y reja apenas, giro mi cuello hacia abajo y veo la sombra, muerte, alquitrán de los días, un merodeo ávido de putrefacción, se estira, se estira, se estira con rumor de goma mojada. Oteo de nuevo, con un poco de desesperanza, dispuesto a la aceptación -casi súplica- del esqueleto volador, la risa adelgazada en un graznido lejano, pero no hay nada más que aproximación al abismo, nada más que la sal que brota de mis ojos dispuesta a derretir el blanco de mi alto y fugaz refugio.

Pacto con el diablo

30/12/2011

Que la sangre que he de perder, derramada sobre una alucinada incomprensión, se congele antes de tocar tu cabello, raíz de mi inseguro paso valiente… he pedido.

Que tu abrazo transfigurado en médula sólo sea un recuerdo nacido en el hielo de un sol culpable y avergonzado de engullir a la Tierra… he pedido.

Porque diciembre es un mes como cualquier otro para pactar con el diablo.

Que la lágrima por ti derramada sea un eco eternamente repetido de la risa que producen unos pezones de loba en el circo del mundo… he pedido.

Que el paso que me pisa lleve la huella de tu azoramiento infantil, de tu prisa por llegar a ninguna parte, de tu mejilla encendida de impaciencia, de tu falta de aliento y de tu sed calmada en el abrevadero de mi boca… he pedido.

Porque diciembre es un mes como cualquier otro para pactar con el diablo.

Que el miedo inevitable que no quiero compartir contigo se disperse bajo el ritmo de tus pechos en mi pecho… he pedido.

Que la vida que has engendrado ahuyente de tu pequeña cabeza -pájaro bello, estrella lejana- las fúnebres nubes que borran nuestra sombra… he pedido.

Porque diciembre, insisto, es un mes como cualquier otro para pactar con el diablo, o para abrazar el ateísmo, o para decirte que te quiero aunque tú ya lo sepas o lo intuyas o lo ignores conscientemente para obligarme a repetirlo.

El diablo (así, con minúscula, porque no quiere que le comparen con los dioses de plastilina) ha aceptado mi alma, que poco vale sin mis circunstancias -todo hay que decirlo-, a cambio de estas humildes concesiones que acabo de resumir.

Constitución española

06/12/2011

Qué pena. No ha cambiado nada, sino que todo ha ido a peor. Sólo nos queda pasar de la indignación a la Revolución.

“Puto socialista, maricón”

23/11/2011

Cuanto más viejo me hago, menos personas, instituciones, organismos, gobiernos y, por supuesto, políticos me representan. El PP ha ganado las elecciones en España, como era previsible, ya que en tiempos de crisis la derecha asciende como burbujas de champán rancio; si repasamos la historia… no, mejor no la repasamos, un escalofrío me recorre.

Sin entrar en interpretaciones políticas, Viggo Mortensen, que protagoniza una obra de teatro en Madrid, debió de pensar que algo no va bien en nuestro país (¿habrá que decir “nuestra patria” a partir de ahora?) al ser abordado por unos jóvenes portadores de banderas azules en la calle Génova. Cuando el actor, poeta, músico, pintor, rechazó los estandartes adornados por una gaviota y una doble pe que los chavales le ofrecían, éstos le obsequiaron con un amable “puto socialista, maricón”. Mortensen, cuya inteligencia le permite actuar con indiferencia ante una exaltación tan soez como patriótica, debió de pensar que Freud, último personaje al que interpreta en la gran pantalla, tendría un excelente campo de actuación con estos jóvenes cargados de semen hasta las cejas, la bandera de España en la solapa y que siempre están al pie del cañón para defender las más nobles causas, como la lucha contra el aborto, la virginidad prematrimonial, la erradicación del condón en los países del tercer mundo o el combate a favor de una educación religiosa. Son pertinaces y lo mismo apoyan a Rajoy en un balcón del castillo de los Monster que al Papa en la Jornada Mundial de la Juventud. Sus brazos, desarrollados por el onanismo culpable, siempre están disponibles para portar la bandera de la salvación, aunque algunos se resistan a aceptarla.

Por supuesto, estos energúmenos no representan a todos los militantes del Partido Popular, por suerte.


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